No hay atajos para evitar la inflamación de panza y cachetes. Ni unas pastillas milagrosas, ni fibra y linaza, vómito instantáneo o el divino bisturí van a lograr lo que una buena alimentación y ejercicio pueden hacer… pero, ¿quién tiene tiempo para eso?
Bueno, hoy empiezo a darme un espacio para ello; voy a entrar a un gimnasio. Creo que la vida de fiesta y alcohol que he llevado últimamente debe tener un ligero descanso. A ver cuanto me dura el chiste…. no soy muy afán de los largos compromisos.
